La interna rusa
El presidente ruso, Dmitri Medvédev, ha prometido reformas democráticas en varias ocasiones. Sin embargo, un gran despliegue policial volvió a reprimir con dureza a los opositores del Kremlin. Unos 110 manifestantes se vieron tras los barrotes después de una protesta en la que pedían más libertades, así como el derecho a reunirse y a manifestarse libremente. Aunque Medvédev y el primer ministro Vladímir Putin siguen gozando de gran popularidad entre la población, el descontento sigue creciendo en el país, donde muchos ciudadanos ven empeorar su situación y sufren el fuerte aumento de los precios y el transporte público, informó DPA. Pero tampoco las filas de la policía parecen tan cerradas como antes de la crisis. La revista The New Times, crítica con el Kremlin, sorprendió un día después de las protestas al publicar testimonios de efectivos de la Policía Especial Rusa (OMON), en los cuales señalan que están hartos de la represión contra los opositores. A su vez el grupo neonazi "NS-WP Nevograd" asumió la autoría de la explosión de una bomba que hirió a un maquinista en las vías férreas de las afueras de San Petersburgo, la segunda ciudad de Rusia. Por su parte, los servicios de seguridad ucranianos (SBU) afirmaron que detuvieron a cinco espías rusos que estaban organizando una operación en el sur de Ucrania destinada a acceder a secretos de Estado.
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