Astrónomos describen la forma, el tamaño y la primitiva composición de la roca, que en febrero pasó a 27.700 kilómetros de la superficie de nuestro planeta
El pasado 15 de febrero, astrónomos de todo el mundo dirigieron sus telescopios al asteroide 2012 DA14. El objeto pasó a unos 27.700 kilómetros
de la superficie de la Tierra, una distancia incluso menor que la de
los satélites geoestacionarios, que orbitan a unos 35.800 kilómetros de
altura. Éste ha sido el tránsito más cercano de un asteroide desde que se estudian las órbitas de estos objetos que se ha podido predecir con tiempo.
La distancia del acercamiento era muy corta, tanto que el
asteroide se volvió lo suficientemente brillante como para ser estudiado
con detalle desde telescopios terrestres. Para hacerse una idea, si la
Tierra fuera una pelota de tenis y la Luna una canica situada a dos
metros de distancia, el asteroide habría pasado a tan solo 14
centímetros de la Tierra.


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