
A menos de un mes de colocadas las rejas en el monumento al Libertador de la Plaza San Martín y de que desembarcaran en ese -y otros once espacios verdes de la ciudad- los placeros, los dueños de lo ajeno volvieron al asecho: esta semana desapareció una de las placas de bronce más grandes que ornamentaban la escultura ecuestre.
Fuente: La Mañana de Córdoba
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