lunes, 26 de octubre de 2009

Política


Luis Juez


El Pastor mentiroso

El siguiente es un detallado informe elavorado por el matutino La Mañana de Córdoba, dejando al descubierto la atroz trama y cobardía cívica del senador nacional electo, a la hora de lanzar a los perros el buen nombre y honor de las personas sin importarle el daño que puede ocasionar con una impucia sin par de ,la cual no se hace cargo.

Juez le había pedido a Tregnaghi que “se calle”
• Tregnaghi-Juez Febrero de 2009
-No me pida eso. Si yo salgo a decir que me equivoqué cuando firmé el sumario y suspendí las investigaciones en el Hospital Infantil quedo como un pelotudo. No lo puedo hacer.
Es lo que corresponde porque es la verdad. Me importa un pito si usted habla bien o mal de mí. Si quiere mantener sus calumnias se las regalo. Pero es innegociable que reconozca el daño que su decisión (suspender los programas de investigación clínica a nivel municipal) provocó en la salud pública, en la actividad de la ciencia de Córdoba, y en los profesionales a los que insultó gratuitamente. Le quiero decir que es absolutamente justo porque lo que usted hizo provocó retraso, más pobreza y hasta muertes entre los médicos del equipo con el que trabajé durante 20 años. Yo todavía los lloro.

Mire Tregnaghi a mí me cagaron los hijos de puta del Suoem y el boludo de (Raúl) Jiménez. No tenía opción. Si no entregaba el Cedepap me pasaba como a (Germán) Kammerath, no me hubieran dejado gobernar. La cuestión era directamente con (Rubén) Daniele. Firmé un sumario que ni siquiera leí. Sabía que era una mierda insostenible. Yo sé que usted es una persona de bien, una eminencia (sic), y no quiero que terminemos revolcados en un juicio. Pero no puedo quedar como un boludo. Estoy en carrera electoral.
El diálogo es literal. Se produjo un día martes a la hora de la siesta y bajo el bochorno del mes de febrero del año 2009. Fue en la sede del Centro de Desarrollo de Estudios Avanzados de la calle Roma en el barrio General Paz de la ciudad de Córdoba. Allí, en el cuidado meeting room del primer piso, se vieron la cara, frente a frente y acompañados sólo por sus abogados, Luis Alfredo Juez, y el titular de la entidad, el médico infectólogo Miguel Tregnaghi.
El encuentro había sido solicitado semanas antes por Juez, a través del abogado José Dantona, al asesor de Tregnaghi, Gustavo Franco. Quería Juez llegar a un acuerdo y evitar un juicio público por calumnias iniciado por Tregnaghi en su contra. Se sabía jurídicamente derrotado y condenado. No estaba dispuesto a pagar costos mediáticos. Es que el senador electo reconoce en eso su gran fortaleza, y es, literalmente, su obsesión en cada minuto de su vida. Una especie de absoluto determinante de la suerte política. Otro abogado, muy próximo al ex intendente definió sin fisuras esos rasgos casi maníacos: “Hay dos cosas que nunca deben esperar de Juez. Que pague nada a nadie con plata propia, y tampoco que algo que le signifique un traspié, aunque mínimo, en la prensa. Su plata y lo que los medios digan, son para él como el límite entre la vida o la muerte, representan sus valores supremos”. A punto tal que después de varias negociaciones se llegó a un acuerdo. Juez se retractaría por escrito y admitiría que todas sus acusaciones a Tregnaghi no fueron más que pura bravata oportunista y en función de las exigencias del Suoem y su conveniencia política.



Publicado por diario La Mañana de Córdoa en su edición del día lunes 26 del corriente

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